Serenidad.

Serenidad.

Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedica­ba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierta tarde, un guerrero, conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allá. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los erro­res cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. EI joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conociendo la reputación del samurai, fue en su busca para derro­tarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes del samurai se ma­nifestaron en contra de la idea, pero el viejo acepto el desafío.

Jun­tos se dirigieron a la plaza de la ciudad donde el joven comenzó a insultar al anciano maestro. Arrojo algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le grito todos los insultos conocidos, ofen­diendo incluso a sus antepasados. Durante horas hizo todo lo posi­ble para provocarle, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerre­ro se retiro.

Desilusionados por el hecho de que el maestro acep­tara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
– ¿Como pudiste, maestro, soportar tanta indignidad?
– ¿Por que no usaste tu espada aun sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?

El maestro les pregunto:
– Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quien pertenece el obsequio?
– A quien intento entregarlo respondió uno de los alumnos.
– Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos – dijo el maestro.
– Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.

Cuento zen.

Paz y Amor.

¿Felicidad?

¿Felicidad?

Algunos pensadores están tan impresionados con la cantidad de sufrimiento en el mundo que dudan si hay más miseria que dicha, dudan si el mundo es un lugar más malo que bueno.

A mi juicio la felicidad predomina…

Si la mayoría de los miembros de una especie sufriese mucho, no se propagarían.
Esto me hace creer que, por regla general, todos los seres vivientes han sido formados para estar contentos.

Charles Darwin, Autobiografía, 1876.

¡¡¡¡¡¡  ¿¿¿¿¿     ?????     !!!!!!

Creer es Crear.

Música: Fairytale, Ludovico Einaudi.

Paz y Amor.

Canto.

Realmente, estos son los pensamientos de todo hombre de cualquier época y lugar; no son originales míos.
Si no son tan tuyos como míos, nada o casi nada son,
si no son el enigma y la respuesta al enigma, nada son,
si no son a un tiempo cercanos y remotos, nada son.
Son la hierba que crece donde hay agua y hay tierra,
son el aire de todos que envuelve el planeta.

Walt Whitman, Canto a mi mismo.

Intenciones.

Incoherencia humana.

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Art.1 Declaración Universal de Derechos Humanos.

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?

Paz y Amor.

Los amantes.

Los amantes.

Mira cómo han crecido muy cerca el uno del otro:
en sus venas se vuelve todo espíritu.
Oscilan sus figuras como ejes
en torno a los que el giro es candente y arrastra.
Sienten sed y reciben de beber,
en vela están y, mira: también ven,
déjales sumergirse uno en el otro,
para superarse uno en el otro.

R.M RILKE, Sobre el amor,(2008), Ed, Alianza.

ღღ

PAZ Y AMOR.

El poder de las palabras.

El poder de las palabras.

Verdaderamente uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. Ya hemos visto la importancia de pensar antes de hablar y plantearnos si lo que vamos a decir es cierto, bueno y útil con los tres tamices de Sócrates y también hemos hablado sobre la vibración que emiten las palabras y el papel de la amabilidad y la educación en el día a día.
Ahora, este relato sobre las palabras que elegimos al comunicarnos y sus consecuencias nos muestra la diferencia entre la realidad y la forma en que se expresa.

No es lo mismo decir: “eres un inútil, todo lo haces mal” que “se pueden mejorar estos aspectos”. No es lo mismo: “tienes un montón de problemas, eres un desgraciado” que “tienes retos que resolver, eres un luchador”. No es lo mismo “no puedes salir de casa con ese grano en la nariz” que “estarías más guapa si disimulamos el grano”, etc.

Las palabras tienen mucho poder y merece la pena reflexionar sobre la moraleja de este cuento si no queremos llevarnos muchos latigazos en la vida, tanto de los demás en las conversaciones sociales como de nuestro inconsciente en los diálogos internos.

EL SUEÑO DEL SULTÁN

Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Al despertar, ordenó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

- ¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio – cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

- ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y encargó que le dieran cien latigazos. Más tarde mandó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:

- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.

- Recuerda bien amigo mío, respondió el segundo Sabio: “Que todo depende de la forma como se dicen las cosas. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe la menor duda, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.”

“El Silencio de Dios – Historias de Luz y Sabiduría“

Fuente: www.elblogalternativo.com

PAZ Y AMOR.

Semillas.

La vida espiritual es parecida a una tierra en la cual debéis enterraros para crecer. Hasta entonces, os pareceréis a una semilla que permanece en el granero.
En este granero, evidentemente, está tranquila, no sufre por la lluvia, ni el viento, ni el granizo, pero pronto enmohecerá o será roída por los ratones, lo que es mucho peor.

Mientras que la semilla plantada en tierra, por su parte, debe sufrir las inclemencias, pero brota, da frutos, es útil.

Cuando seguís una vida espiritual, no estáis protegidos: debéis enfrentaros con el viento y las tempestades, pero también encontraréis condiciones que os permitirán crecer y dar frutos a la humanidad. ¿No es preferible verse expuesto a las intemperies y crecer, que ser comido por los ratones y el moho?

Con la vida espiritual, es verdad, deberéis sufrir pruebas que una existencia puramente materialista os hubiera evitado, pero que esto no os inquiete: seguid avanzando por este camino que os conduce hacia el mundo divino.

Omraam Mikhaël Aïvanhov.

PAZ Y AMOR.

El camino espiritual.

El camino espiritual.

“Entre las mariposas hay cierta especie nocturna en la que las hembras son menos numerosas que los machos… Si capturas una hembra de esta especie -y esto ha sido comprobado por los científicos- los machos acuden por la noche, haciendo un recorrido de varias horas de vuelo. Varias horas, ¡imagínate! Desde muchos kilómetros de distancia los machos notan la presencia de la única hembra de todo el entorno. Se ha intentado explicar el fenómeno, pero es imposible. Debe tratarse de un sentido del olfato o algo parecido, como en los buenos perros de caza, que saben encontrar y seguir un rastro casi imperceptible. Ya ves, la naturaleza está llena de estas cosas, y nadie puede explicarlas. Y yo digo entonces: si entre estas mariposas las hembras fueran tan numerosas como los machos, éstos no tendrían el olfato tan fino. Lo tienen únicamente porque lo han entrenado. Si un animal o un ser humano concentra toda su atención y su voluntad en una cosa determinada, la consigue. Ese es todo el misterio…

Pero si una de esas mariposas, por ejemplo, quisiera concentrar su voluntad sobre una estrella, o algo por el estilo, no podría hacerlo. Así, ni lo intenta siquiera. Elige como objetivo sólo lo que tiene sentido y valor para ella, algo que necesita, algo que le es imprescindible. Por eso logra lo increíble; desarrolla un fantástico sexto sentido, que ningún animal excepto ella posee.

Nosotros tenemos un radio de acción más amplio y más intereses que un animal. Pero también estamos limitados a un círculo relativamente estrecho y no podemos salir de él. Yo puedo fantasear sobre esto o aquello, imaginarme algo -por ejemplo, que me es indispensable ir al Polo Norte, o algo por el estilo- pero sólo puedo llevarlo a cabo y desearlo con suficiente fuerza si el deseo está completamente enraizado en mí, si todo mi ser está penetrado de él. En el momento en que esto sucede e intentas algo que se te impone desde dentro, la cosa marcha; entonces puedes enganchar tu voluntad al carro, como si fuera un buen caballo de tiro”.

Demian (Hermann Hesse).

Paz y Amor.

La mujer perfecta.

La mujer perfecta.

Nasrudín conversaba con sus amigos en la casa de té y les contaba como había emprendido un largo viaje para encontrar a la mujer perfecta con quién casarse. Les decía:
– Viajé a Bagdad, después de un tiempo encontré a una mujer formidable, atenta, inteligente, culta de una gran personalidad.

Dijeron sus amigos:
– ¿Por qué no te casaste con ella?

- No era completa, -respondió Nasrudín-, después fui a El Cairo, allí conocí a otra mujer ciertamente fabulosa; hermosa, sensible, delicada, cariñosa.

- ¿Por qué no te casaste con ella?, dijeron los amigos.

- No era completa -respondió nuevamente Nasrudín-, entonces me fui a Samarcanda allí por fin encontré a las mujer de mis sueños; ingeniosa y creativa, hermosa e inteligente, sensible, culta, delicada y espiritual.

- ¿Por qué no te casaste con ella? -insistieron sus amigos.

- Pues saben por qué, ella también buscaba a un hombre perfecto.

Al aceptar que eres perfecto, al aceptar que todos somos perfectos tal como somos … ya no habrá necesidad de buscar la perfección lejos.

Cuento tradicional sufí.

Paz y Amor.

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