Serenidad.
21 feb 2012 1 comentario
in Reflexiones, Salud y bienestar
Cerca de Tokio vivía un gran samurai ya anciano, que se dedicaba a enseñar a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero, conocido por su total falta de escrúpulos, apareció por allá. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba a que su adversario hiciera el primer movimiento y, dotado de una inteligencia privilegiada para reparar en los errores cometidos, contraatacaba con velocidad fulminante. EI joven e impaciente guerrero jamás había perdido una lucha. Conociendo la reputación del samurai, fue en su busca para derrotarlo y aumentar su fama. Todos los estudiantes del samurai se manifestaron en contra de la idea, pero el viejo acepto el desafío.
Juntos se dirigieron a la plaza de la ciudad donde el joven comenzó a insultar al anciano maestro. Arrojo algunas piedras en su dirección, le escupió en la cara, le grito todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus antepasados. Durante horas hizo todo lo posible para provocarle, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, sintiéndose ya exhausto y humillado, el impetuoso guerrero se retiro.
Desilusionados por el hecho de que el maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
– ¿Como pudiste, maestro, soportar tanta indignidad?
– ¿Por que no usaste tu espada aun sabiendo que podías perder la lucha, en vez de mostrarte cobarde delante de todos nosotros?
El maestro les pregunto:
– Si alguien llega hasta ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quien pertenece el obsequio?
– A quien intento entregarlo respondió uno de los alumnos.
– Lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos – dijo el maestro.
– Cuando no se aceptan, continúan perteneciendo a quien los llevaba consigo.
Cuento zen.
Paz y Amor.
Creer es Crear.
19 feb 2012 2 comentarios
in Música, Reflexiones
Música: Fairytale, Ludovico Einaudi.
Paz y Amor.
Los amantes.
14 feb 2012 1 comentario
in Literatura
Mira cómo han crecido muy cerca el uno del otro:
en sus venas se vuelve todo espíritu.
Oscilan sus figuras como ejes
en torno a los que el giro es candente y arrastra.
Sienten sed y reciben de beber,
en vela están y, mira: también ven,
déjales sumergirse uno en el otro,
para superarse uno en el otro.
R.M RILKE, Sobre el amor,(2008), Ed, Alianza.
ღღ
PAZ Y AMOR.
El poder de las palabras.
05 feb 2012 4 comentarios
in Reflexiones
Verdaderamente uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. Ya hemos visto la importancia de pensar antes de hablar y plantearnos si lo que vamos a decir es cierto, bueno y útil con los tres tamices de Sócrates y también hemos hablado sobre la vibración que emiten las palabras y el papel de la amabilidad y la educación en el día a día.
Ahora, este relato sobre las palabras que elegimos al comunicarnos y sus consecuencias nos muestra la diferencia entre la realidad y la forma en que se expresa.
No es lo mismo decir: “eres un inútil, todo lo haces mal” que “se pueden mejorar estos aspectos”. No es lo mismo: “tienes un montón de problemas, eres un desgraciado” que “tienes retos que resolver, eres un luchador”. No es lo mismo “no puedes salir de casa con ese grano en la nariz” que “estarías más guapa si disimulamos el grano”, etc.
Las palabras tienen mucho poder y merece la pena reflexionar sobre la moraleja de este cuento si no queremos llevarnos muchos latigazos en la vida, tanto de los demás en las conversaciones sociales como de nuestro inconsciente en los diálogos internos.
EL SUEÑO DEL SULTÁN
Un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Al despertar, ordenó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.
- ¡Qué desgracia Mi Señor! – exclamó el Sabio – cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
- ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y encargó que le dieran cien latigazos. Más tarde mandó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
- Recuerda bien amigo mío, respondió el segundo Sabio: “Que todo depende de la forma como se dicen las cosas. Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe la menor duda, más la forma con que debe ser comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.”
“El Silencio de Dios – Historias de Luz y Sabiduría“
Fuente: www.elblogalternativo.com
PAZ Y AMOR.
Semillas.
04 feb 2012 Dejar un comentario
in Música, Reflexiones
La vida espiritual es parecida a una tierra en la cual debéis enterraros para crecer. Hasta entonces, os pareceréis a una semilla que permanece en el granero.
En este granero, evidentemente, está tranquila, no sufre por la lluvia, ni el viento, ni el granizo, pero pronto enmohecerá o será roída por los ratones, lo que es mucho peor.
Mientras que la semilla plantada en tierra, por su parte, debe sufrir las inclemencias, pero brota, da frutos, es útil.
Cuando seguís una vida espiritual, no estáis protegidos: debéis enfrentaros con el viento y las tempestades, pero también encontraréis condiciones que os permitirán crecer y dar frutos a la humanidad. ¿No es preferible verse expuesto a las intemperies y crecer, que ser comido por los ratones y el moho?
Con la vida espiritual, es verdad, deberéis sufrir pruebas que una existencia puramente materialista os hubiera evitado, pero que esto no os inquiete: seguid avanzando por este camino que os conduce hacia el mundo divino.
Omraam Mikhaël Aïvanhov.
PAZ Y AMOR.





